SHAHLA BAKHTIARI

No es la primera vez que cuento como fue nuestro encuentro. Fue para mí como un “ángel” en aquel momento en el que más necesitaba ayuda.

Mi primer día como matrona trabajando sola en la Rosie, más de 220 matronas de todos los continentes (Maternidad del Cambridge University Hospitals, 6500 partos al año, 20 nacimientos al día) .  He pasado mis días de inducción, trabajado en todas las unidades con apoyo de otra compañera, he superado mi programa de adaptación de manera satisfactoria.

Mi primer día como matrona finalmente después de tanto esfuerzo, estoy al cuidado de una mujer durante horas que finalmente necesita una cesárea; Preparo todo rápidamente ya que el quirófano estará listo en unos minutos; La mujer, el acompañante, el papeleo, nos trasladamos a quirófano con el equipo de profesionales, que uno a uno se presenta a la mujer.  Vaya suerte la mía, ¡una cesárea de emergencia! tengo un pequeño cuaderno en el bolsillo en el que he ido cogiendo apuntes de un montón de cosas, incluido quirófano, justo ayer pensé en pasarlo a limpio y revisarlo todo y no lo hice…que rabia!! en fin…ya da igual. 

Empieza la operación, aviso al neonatólogo que en este caso debe estar presente en el nacimiento. El bebé está fuera de su madre poco después, llora vigorosamente. Todo está bien, lo pongo piel con piel. 

Suspiro profundamente, me quedan un montón de tareas por hacer!! Las escribo una a una en un trozo de papel; Por un lado la madre, por el otro el recién nacido más toda la documentación…quedan 15 minutos para que mi turno acabe y una hora conduciendo de vuelta a casa. Estoy agotada después de un turno de 12 horas.

Hago lo que puedo, empiezo con lo prioritario. Pasan los minutos, el ordenador se bloquea y no puedo seguir escribiendo MIERD*!! 

¿¿¿Que hago ahora??? ¿lo reinicio? ¿Se quedará grabado lo que he escrito? 

Muevo mi cabeza buscando otro disponible, todos están ocupados. Sostengo protegiendo todas las notas de la mujer y del bebé que debo ordenar y documentar con precisión. 

Alguien se acerca a mí sonriéndome y me dice:

“Hola, buenas tardes. Soy Shahla vengo a sustituirte, es hora de que vayas a casa”

“Ah… Hola” – le digo. “No que va, no puedo irme ahora me quedan un montón de cosas por hacer por hacer”

“Cuéntame, dame el cambio y yo me ocupo del resto” me dice.

Miro la hora. Mi turno está a punto de terminar, no me lo puedo creer!!

“No te preocupes, ve a casa tranquila. Sé que es tu primer día y has hecho un estupendo trabajo: Madre y bebé en perfectas condiciones, descansa”.

Sus palabras son justo lo que necesito. No me doy cuenta de que su uniforme oscuro muestra una matrona con experiencia. Podría ser española,  pelo es negro y ondulado, piel morena, sonriente y amable. No logro identificar el acento. Leo su nombre y apellido que en aquel momento son impronunciables para mí. 

Siento de verdad que está aquí para apoyarme y ayudarme. Quizá ella en algún momento ha pasado por lo mismo que yo y entiende lo que significan los primeros días de trabajo en una maternidad de estas características, en un país que no es el tuyo, en otro idioma, con casos complicados…

Una vez le doy el cambio de forma sistemática. Le entrego por último la carpeta y todos los papeles con alivio y dudo a la vez si me olvido de algo. 

Me despido de la madre, de su acompañante y del bebé.

Llego al vestidor y mientras me cambio pienso en la matrona, en su amabilidad, en su sonrisa y doy gracias por compañeras como ella que hacen nuestro trabajo diario más fácil.

Shahla Bakhtiari contaría una y mil veces como fue nuestro encuentro y lo que supuso para mi aquel primer día de trabajo en quirófano. ¿Quién nos iba a decir la cantidad de proyectos que haríamos juntas? ¿Cómo íbamos a imaginar que visitaríamos diferentes países y continentes promoviendo una Matronería de excelencia?

Mi primer día de matrona trabajando sola. Siempre recordaré nuestro encuentro, tus palabras y la amabilidad que fueron para mí de gran alivio.

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