Turno de 12 horas, un campo de batalla

Mi turno de ayer en la unidad de posparto fue SUPER DURO.

Para que nos vamos a engañar, me pareció un campo de batalla. Nada mas llegar me llegó a la cabeza una de esas imágenes en las películas de guerra donde el hospital de campaña está en medio de bombardeos, heridos gritando pidiendo ayuda, gente corriendo de un lado para otro, amputaciones, vendajes aquí y allá, camilleros corriendo….


Traté desde mi entrada a las 7 de la mañana hacerlo LO MEJOR POSIBLE, decidida a apoyar a las mujeres y a sus bebés por encima de todo. Le digo lo mismo a mi estudiante y a la auxiliar: “Cuando un timbre suena vamos inmediatamente” “comunicación continua y fluida entre las tres” “recuerda beber frecuentemente e ir al baño siempre que el cuerpo te lo pida” “por favor vamos a cuidarnos entre las tres y a pasar un buen día”, gestionamos nuestra sala , delego tareas. Es la primera vez que nos conocemos, les encanta mi charla y nos ponemos manos a la obra.

Así están las cosas me guste o no; Aumento de inducciones, aumento de cesáreas programadas, aumento de readmisiones…vaya plan.
Miro a mi alrededor y lo que veo me desespera una mujer que deambula por el pasillo con la bolsa de orina en mano, otra con dificultad para caminar por la cesárea, un bebé que llora aquí otro allá, alguien pide analgesia, timbres que suenan constantemente, otra parada de pie delante de la cama con un charco de sangre. Respiro profundo y bebo un sorbo de agua.

Durante la jornada tengo infinidad de oportunidades de defender a la mujer en sus decisiones. Cada madre es un mundo con sus propias necesidades como por ejemplo, apoyar el alta voluntaria si esto es lo que quiere. He dado información sobre cómo puede compartir su experiencia del parto a una mujer que le servirá ser escuchada y apoyada en un programa especial del hospital, le he dado a otra un folleto para realizar una queja formal sobre las heridas en la cara de su recién nacido por causa del fórceps (de esto hablaré otro día…). He administrado la analgesia adecuada a mujeres con cesárea para que estén cómodas y puedan atender a sus bebés. Estos son solo algunos ejemplos.

Sé cuál es mi trabajo e intento recordar constantemente la base de porque estoy haciendo lo que hago, para no venderme a:

  • No claro Helena, entiende que no podemos darle la habitación individual ya que …
  • Por ahora no puede ir a la unidad de neonatos a ver a su bebé ya que…
  • Tiene los pezones muy planos estás perdiendo el tiempo le dará el biberón nada más llegar a casa.
  • ¿Otra vez pidiendo analgesia? ¡tuvo sus pastillas hace nada!
  • No el pediatra ahora está ocupado y solo atiende prioridades
  • No el adjunto no está disponible y esto es lo puedo resolver yo
  • Trabajar en un hospital con 20 partos diarios es un desafío, pero al final del día y a pesar de todo me parece que lo hicimos super bien.

Algunas de las parejas dejaron bombones y tarjetas de agradecimiento. Las mujeres y familias que atendimos estaban tranquilas sabiendo que estábamos aquí para ellas.

Cada turno es una oportunidad para que la mujer tenga una experiencia satisfactoria de su paso por el hospital y del nacimiento de su bebé. Y nosotras las matronas podemos crear la diferencia.

Con cariño y admiración

Helena Eyimi

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